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Biking Pro estuvo en la Gigante de Piedra 2018, te lo contamos

Biking Pro estuvo en la Gigante de Piedra 2018, te lo contamos

“Impresionante, brutal, durísima, espectacular…”, ¡son algunas palabras que definen a la perfección esta prueba de Mountain Bike! y que por si a alguien se le pasaba por la cabeza que este año por sus cambios de última hora, haber sido recortada y pasar de sus 202 km a “escasos” 160km, les iba a dejar con mal sabor de boca y faltos de prueba… habrán comprobado en sus propias carnes que de nuevo ha sido una prueba descomunal y que muchos acabamos, pidiendo la hora.

Los cambios en el recorrido y tener unos cuantos kilómetros menos a priori, parecía que iba a ser este año una prueba más llevadera para alguien como yo que ha estado ya en cuatro ocasiones y que “inexplicablemente”, vuelve a repetir. El hecho de saber que ya no se pasaba por el antiguo km 160 por Ludiente y su temible cementerio  psicológicamente me hizo respirar, porque mira que he soñado con ese maldito lugar y no precisamente porque Iker Jiménez de Cuarto Milenio tuviese motivos de hacer un programa en el lugar… pero mirad que he sufrido y lo he pasado mal por ahí… así que pensaba que este año era coser y cantar…

Pero lo cierto es que ha habido nuevo recorrido, nuevos paisajes, nuevos caminos y sendas como la subida al Mas de la Costa, final de etapa el pasado año en la Vuelta a España y el paso por Lucena con esa subida de hormigón y escalones, realmente hizo que la prueba volviese a marcar y quedarse en la retina de la mayoría.
Los números vuelven a ser brutales, de los más de 600 participantes el porcentaje de retirados vuelve a ser enorme con más del 30% de retirados, hablan por sí solo de la dificultad y dureza de la prueba, que vuelve  a ser un reto para muchos que no han conseguido acabarla y un objetivo para el próximo año, objetivo de poder conseguir esa piedra como finisher, una piedra que significa para muchos; sacrificio, esfuerzo, sudor, trabajo, lágrimas y quizás alguna que otra cosa más, para poder llegar a ser un Gigante.


PARTICIPANTES ESTA EDICIÓN

La verdad es que para que un corredor profesional pueda plantearse participar aquí es realmente complicado… lo digo porque yo mismo hasta el 2017 y junto a conocidos pros así como compañeros, por mucho que intenté convencer a más de uno no lo conseguía… y es que ya saben que van a pasar las de caín y que es una prueba que puede pasar factura… otros sin embargo han estado algún año y han “comprobado” en sus carnes la dureza de la prueba y… ¡y ya no vuelven más!

Pero luego hay otros casos que movidos por la pasión y otros arrastrados quizás por su entorno (mi caso es una mezcla de los dos), acaban viniendo año tras año y eso que en cruzar la línea de meta, todos acabamos  diciendo lo mismo…. “yo no vuelvo más” jejeje, pero mira… solo falté en el 2016 y porque estuve de baja por mi accidente y operación.

De nuevo y un año más, el mítico americano David “Tinker” Juarez nos ha acompañado donde ya es un clásico para él la Gigante de Piedra que desde el año 2014 el organizador y Manolo Mallol contactó con él y este aceptó el reto, han conseguido cuajar una amistad que ha hecho que repita ya todos los años. He de decir que ya en 2013 escuché  hablar de esta prueba, yo ya por aquel entonces estaba de nuevo corriendo oficialmente en Mondraker especializado en xcm y pruebas por etapas, pero no cuadró la prueba, pero un año más tarde en 2014 y atendiendo la invitación de la organización me pensé bastante mi participación pero cuando se hizo oficial que Tinker Juarez volvía a España a competir (desde la Copa del Mundo Grundig 1995 de Manzanares el Real en Madrid que no lo hacía), y sabiendo que era un especialista mundial en este tipo de pruebas y que si salía el día tenía posibilidades de hacer pódium con él, ¡no me lo pensé! Al final acabé 3º gral y 2º élite compartiendo pódium con uno de mis ídolos de esto del mtb cuando éramos críos y comenzábamos a competir, quién lo iba a decir.



A parte de Tinker de nuevo el catalán Llibert Mill, que sigue caminando muy muy fuerte, y los “Josebas”… otros dos corredores vascos muy carismáticos como Joseba Albizu así como Joseba León. Muy especial el volver a compartir carrera y momentos después de la carrera con Joseba León, con el que tuve una estrecha relación en los años 2000 por ser uno de mis rivales directos en las competiciones de la época, donde siempre luchábamos por la victoria en grandes citas como Marathon de Los Monegros o Cazorla, por supuesto que no fallaron y consiguieron vencer la prueba Albizu y León, la ¡cuarta posición!

CÓMO PREPARAR LA GIGANTE DE PIEDRA EN TRES SEMANAS

Para mi este año me ha pillado casi por sorpresa, como sabéis dejé la competición élite cuando terminó el año y prácticamente no he estado entrenando hasta pocas semanas atrás, de hecho mi inscripción se materializó unas ¡tres semanas antes de la prueba! así que imaginad la preparación que podía llevar aunque sinceramente… Durante estas tres semanas hice un entreno de 5h un sábado y un par de días de más “calidad” (a calidad me refiero apretarme un poco en las salidas del medio día de no más de 2h), pero tras comprobar que mi rendimiento con mis compañeros era aceptable y me sentía descansado sabía que lo iba a hacer bien, aunque el pódium lo veía mirando con el rabillo del ojo. Pero mi motivación este año era poder ayudar a mi compañero y amigo David López ya que vamos a correr en la modalidad de parejas. Con muy buen nivel y planta en la bici pero poco acostumbrados a estos menesteres… una ultra de estas características se le hacía cuesta arriba, así que con un par de semanas de motivación y centrándonos un poco estos días le dije que lo iba a hacer bien.




ESTE AÑO MODALIDAD POR PAREJAS

Una de las condiciones para mi participación era el hacerlo por parejas, una muy bonita forma de compartir carrera y asegurarte ¡el no quedarte solo!. Hacer la prueba con mi compañero David López suponía todo un reto para él. La modalidad por parejas en quizás un poco menos exigente que de forma individual y no vas tan al límite ya que las fuerzas se van repartiendo y la velocidad media baja un poco pero es donde yo más disfruto, poder estar pendiente de tu compañero, ir animándolo (normalmente es engañándolo porque le vas diciendo que queda poco, la subida está acabando…), controlando que no deje de comer, beber, indicar la posición… por no decir la alegría al cruzar la línea de meta y fundirte en un abrazo, esos nervios y tensión de carrera se vuelven en una satisfacción y sentimientos difícil de explicar. 

Por este motivo la modalidad por parejas está en auge y os lo recomiendo totalmente, haced la prueba, la alegría compartida vale por dos.



Además de los corredores anteriormente citados, en la línea de salida habían huesos duros como Miguel Ángel García que saldría en la modalidad de parejas y que serían quienes teníamos que luchar entre otras parejas importantes, aunque prácticamente de salida, ni si quiera hicimos el amago de perseguir sabiendo del estado de forma de esta pareja que no ha dejado de entrenar y competir al máximo nivel.

Este año sorprendentemente ha sido el que más tranquilo he llegado a la carrera y con tiempo he podido hacer las cosas, así que el sábado estuve ya en la meta recogiendo el dorsal y saludando y poniéndome al día con muchos compañeros y amigos que no veíamos desde hace tiempo, eso y estar repartiendo muchos botes de Biking Pro para que a todos los que pude, hacer llegar y que conozcáis este pedazo de sellante tubeless, por cierto tuve que cambiar la cubierta trasera a última hora y como no pude rodar por la tarde me levanté el domingo con la rueda sin aire… pero era simplemente rodar 5 min, volvía a hinchar y el sellado fue ¡fulminante! y pude realizar la prueba sin ningún problema, utilicé Biking Pro Premium, perfecto.



LA CARRERA

De nuevo puntual en la línea de salida (os recuerdo que casi siempre llego ¡tocando el pito para salir!), y a las 6am en punto todavía de noche y modo on de carrera, salíamos a todo gas a por la Gigante de Piedra, los primeros kilómetros y  a pesar de saber que en poco tiempo iba a quedarme en unos puestos un poco más tranquilos, decidía ir en cabeza incluso tirando del pelotón para así evitar sustos, con la mirada siempre puesta en mi compañero David y cuando la carrera ya estaba lanzada en la primera subida más larga es donde me aparto y reagrupo con David quedándonos entre el 10-15 de carrera y así, fuimos hasta buena parte de la mañana.



DE MOMENTO SIN CONTRATIEMPOS

Van pasando los kilómetros y todo está saliendo sin contratiempos, sorprendentemente vamos mejor de lo que pensaba, yo demasiado bien mientras que David era quién tenía dudas por la distancia, cada vez iba mejor. Lo mejor es que no llegan noticias de caídas ni incidentes que no sea alguna avería o algo así sin lastimar nada personal por lo que está saliendo la prueba perfectamente.

Por delante se habrá hecho ya la selección, pero nosotros en la categoría “parejas” nos estamos consolidando en posiciones de pódium y en la subida al “Mas de la Costa” es cuando vemos claramente que hoy está saliendo el día y es cuando comienzo a hacerle creer a David que lo podemos conseguir, aun así faltan muchos kilómetros,
La Gigante de Piedra es una carrera que es necesario disfrutarla, a pesar de sufrir has de hacer un esfuerzo para ver por los lugares y caminos por los que pasamos… porque tan solo hace falta un poco de imaginación y te trasladas a la época medieval e imaginarte que estás rodando por caminos del Cid, entre montañas de bosques y ríos vírgenes o pasando por aldeas de piedra centenarias, hacen que te traslades a otra época.

Además esta prueba hace que tus rivales se vuelvan “compañeros” porque nunca sabes que te puede pasar, además que ofrecer ayuda y poder compartir es lo que hace único este deporte, y luego al final pues ya veremos… así que casi siempre teníamos la compañía de algún corredor de nuestro nivel, es otro mundo.

KILÓMETRO CIEN, AHORA COMIENZA DE NUEVO LA CARRERA

Como suele suceder en este tipo de carreras de más de 120km es a partir del km 100 donde “comienza” la prueba. Es posible que por velocidad o que simplemente has llegado en buenas condiciones a este punto pero de la gloria a la miseria puedes pasar en tan solo cinco minutos… y es que al llevar ya casi cinco horas de carrera es donde el cuerpo va a responder de una forma u otra sin no estás lo suficientemente entrenado o no has cuidado la alimentación e hidratación en carreras.

AHORA ES CUANDO TE ARREPIENTES DE NO HABER PARADO EN EL AVITUALLAMIENTO ANTERIOR

Por mucho que no queramos hay que parar, el no perder unos 30s en parar y rellenar el bidón y echarse algo a la boca y salir pitando con la boca llena que aun pareciéndote a Bocasecaman hará que igual, no desfallezcas más tarde y por supuesto hay que comer algo sólido, estar tantas horas a base de geles y barritas acaba pasando factura.



Mi compañero David comienza a notarse extraño, a pesar de no despistarnos y habernos hidratado bien (acabamos la prueba con unos 16 bidones de agua cada uno), era cuestión de tiempo el que bajase el ritmo, de momento mi nivel sigue siendo competitivo así que sigo marcando el camino.

A estas alturas de carrera nos hemos consolidado en la segunda posición pero un compañero que nos alcanza por detrás nos comenta que la tercera pareja viene un poco más rápido, debemos espabilar si no queremos que nos alcancen.

Siguen pasando los kilómetros, David cada vez que hay una subida se viene un poco abajo, están siendo muchas horas y los calambres comienzan a hacer acto de presencia… yo le voy ayudando y diciendo como tiene que gestionar la situación pero claro, llega un momento que le vienen por el cuádriceps derecho, isquio derecho... con que no se baje de la bici y siga pedaleando ¡es todo un éxito!

Era cuestión de tiempo que nos diesen caza, la tercera pareja va de menos a más así que faltando unos 20 a meta nos pasan, nos indican que los cuartos van lejos pero que no nos confiemos, quedar en tercera posición sería más de lo que esperábamos.



LOS ÚLTIMOS 15KM UN INFIERNO

Ya no sé si serían las 8 horas que llevábamos en carrera  desde las 6am, que los kilómetros no pasaban, las subidas cortas y pequeñas parecían ya puertos de primera y que ya vas fundido y sin fuerzas que mis ánimos y palabras de aliento ya no funcionaban, creo que estaría a punto de enviarme al más allá mi compañero porque se hicieron realmente duros los últimos kilómetros. No había forma que se acabasen las sendas hacia arriba, en una zona más seca y con tierra suelta se agrava más la dureza del terreno. De repente nos encontramos un pequeño avituallamiento donde nos dan unas referencias, que ya no nos las creemos porque llevan un buen rato diciendo que falta poco y que es cuesta abajo… pero aquí no se lo tenemos en cuenta, tienen bidones con horchata fresca y ¡me salvan la vida! Me metí entre pecho y espalda dos vasos que me dieron de nuevo dos puntos más.

Tras el momento horchata y seguir pasando alguna que otra penuria más por fin pisamos asfalto, la carretera que nos dejaba en La Alcora y fue cuando respiramos y nos miramos a los ojos diciéndonos sin hablar, ¡lo hemos conseguido!



Los últimos metros antes de entrar en meta tampoco terminan de llegar pero al menos ver la ciudad de fondo y algunos policías y voluntarios indicando en los cruces y rotondas dan ese último aliento y por fin ves la calle con el arco de meta al fondo, nos espera una piedra, puede parecer absurdo pero esa piedra la quiero y cuando la mire recordaré todos esos momentos que he vivido y compartido con mis compañeros.

El pódium realmente es lo de menos pero la satisfacción de volver a pisar cajón es también especial.
Nuestras bicis se han comportado de forma espectacular, la importancia de llevarlas al día y mecánicamente revisadas. En carrera tuvimos que poner rápidamente aceite a la cadena y para lubricarla, con un pequeño bote que llevaba en el bolsillo junto algún pequeño recambio. Una presión correcta, más bien generosa para evitar llantazos entre las piedras y de nuevo reseñar el perfecto funcionamiento del líquido tubeless Biking Pro que recargué tan solo unas horas antes en mi rueda trasera, no perdió nada de aire.



Lo mejor está en el momento “Aprés” carrera una vez que te has lavado y podido resucitar un poco… es cuando por fin puedes hablar y comentar la jugadas y anécdotas de la carrera, ponerte al día con viejos compañeros venidos de todos los rincones porque al fin y al cabo de eso se trata.

Volvimos a pensar eso de que  “¿qué hacemos aquí? ¿quién me manda a mi meterme en esto...?” pero ahora después de unos días de descanso, recuperado y fríamente pensando, ya echas de menos el próximo reto y en cualquier caso, la próxima edición de la Gigante de Piedra.