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GIGANTE DE PIEDRA 2019, LA GIGANTE MÁS DURA DE LA HISTORIA

GIGANTE DE PIEDRA 2019, LA GIGANTE MÁS DURA DE LA HISTORIA

GIGANTE DE PIEDRA 2019

Este año la organización ya venía avisando, la dureza del trazado y lo largo que se podía llegar a hacer a algunos corredores, y es que la carrera ha vuelvo a sus 200km originales para dejar bien claro que es la carrera más dura que existe, y que no será fácil conseguir una piedra, una piedra que te acredita como Finisher que desde luego no un Finisher cualquiera, te acredita como Gigante.

La Gigante de Piedra 2019 será recordada por ser seguramente una de la pruebas de mountain bike de un día, más duras de las que se han realizado hasta la fecha en España, por su infinito trazado y por la media de horas que los participantes llegan a realizar, hay que tener en cuenta que pasar de las 6/7h en competición ya es un desgaste considerable y más teniendo en cuenta en deportistas amateurs y aficionados, pues imaginad las 10, 14 y hasta las más de 17 horas del último clasificado... una barbaridad.

Un año más hemos colaborado con la carrera y proporcionado Biking Pro Tubeless para los podiums de la prueba así como algún sorteo como el que se realizó en día previo por dorsal, que nuestro embajador y colaborador Juan José Simón se hacía cargo de entregar allí mismo y ya que estaba, pues que mejor que participar de nuevo para contarnos de primera mano y comprobar si de verdad este año, iba a ser tan dura como decían... ¡mejor nos lo cuenta el mismo!

Juan José Simón y su 5ª participación en la Gigante de Piedra:

He necesitado unas dos semanas para recuperarme, para recuperarme y poder escribir sobre la carrera aunque quizás es lo mejor, porque si hubiese escrito en caliente... tras unos días de reflexión el cuerpo te va engañando y la mente va olvidando lo tremendamente mal que lo ha pasado uno y sufrido en carrera, por eso seguramente al año que viene volvamos a ir sin acordarnos que juramos y perjuramos que no nos iban a engañar más pero somos así, y la realidad es que la carrera ha vuelto a ser un éxito de participación con más de 400 inscritos, que para una prueba de este calibre (y teniendo en cuenta que un mes antes se celebra la Gigante Small), son unos números considerables.

La cita se me presentaba bien, se ha juntado el año que menos me he preparado desde que llevo en esto del mountain bike desde 1992, con la teóricamente edición más terrorífica de la historia de la Gigante de Piedra, es decir la peor de todas.

Decidir tan sólo unos días antes, mi participación daba cuenta de la preparación que he llevado sin embargo, tengo la sensación de haber tenido en meta la llegada más entero y no tan extenuado como otras veces, quizás sea esa maldita jugada de la mente que nos hace quitarnos de encima los malos recuerdos pero lo cierto es que volvía a sentirme bien y disfrutar casi más que nunca, de los increíbles caminos y montañas por las que Manolo Mallol ha recuperado para disfrute de todos, eso si tampoco es que haya sido un camino de rosas y conforme escribo, es cuando comienzo a recordar las penurias por las que nos ha hecho pasar.

El viernes  salíamos de Elche a media tarde con el tiempo ya justo para recoger los dorsales, y sin tiempo de pedalear un rato quién será este año mi pareja en la carrera, David Sabuco. Un corredor hecho a si mismo y que con tan sólo 6 años en esto de la competición, se ha forjado a base de carreras y duros entrenamientos, en 2016 terminaba el Open España XCM en el podium de la categoría M40, participaciones en la Titan Desert y mil perrerías más, pero esta semana iba a ser difícil, días antes de la carrera fallecía su padre y la prueba más que nunca, iba a ser también un reto para él.

AMBIENTE GIGANTE

Llegar a la Alcora (Castellón), se nos hace corto y rápidamente nos encontramos a decenas de amigos y corredores en la recogida de dorsales, muchos por supuesto de Elche y al ver a Manolo Mallol, lo primero que hace es quitarme la camiseta de Trek que llevaba puesta, es la segunda vez que me lo hace, a cambio de da la suya que llevaba puesta de la organización de la prueba, menos mal que se acababa de cambiar y no estaba muy sudada... me vuelve a repetir que mañana es más dura de lo normal. 

Para La Alcora es todo un acontecimiento, un paso contínuo de más de 600 personas entre corredores y acompañantes, calles encintadas y preparadas para la gran cita del año y un impacto económico positivo para los alojamientos y restauración de la zona, la charla pre carrera con viejos amigos en la recogida de dorsales es un clásico, así como decirnos eso de que "no, si no he entrenado mucho" o "vengo a acompañar a tal...", mentira, después vamos todos a fullgas, es lo que tiene la competición que a todo el mundo le da por correr mucho, aunque vayan a ser 200km.

Mientras tanto dejo repartidos los botes de Biking Pro Premium Sealant y los que por las RRSS de la marca han sorteado a los inscritos por dorsal, por cierto la chica ganadora iba a ser Ariadna Ródenas, amiga y paisana de Elche.

DÍA DE AUTOS: LA GIGANTE NO COMIENZA A LAS 6 am... COMIENZA A LAS 4.30 am

He de reconocer que ahora en estos momentos de mi vida, lo que más me cuesta el ir a correr una prueba así son desde luego la pereza y los madrugones que nos vamos a dar, no es normal levantarse a correr a las 4.30am y la salida a las 6am, a esas horas no están puestas las calles pero movidos por la intriga y ese gusanillo de ver el dorsal en la bici, es quizás lo que me ha motivado.

Tengo la sensación de que hoy voy a ir bien, a pesar de que mis salidas y entrenos no han pasado de las 2h, son las ganas de no fallar a mi compañero que tiene especial ilusión de luchar por el podium en la categoría parejas que nos presentamos, yo no quiero desanimarle pero las pretensiones no son tal altas.

Este año sin saber como, todo va sobre ruedas y tras levantarnos vestirnos y tomar un mínimo desayuno en el Hotel El Prat, donde nos alojamos, nos presentamos en línea de meta con más de 15 minutos de tiempo, ¡todo un récord para mi! que en las últimas ediciones siempre llegaba a meta con el disparo de salida y medio pelotón esperándome... Manolo Mallol está que no se lo cree.

En la línea de salida hasta nos da tiempo a saludar a los compañeros que se encuentran a nuestro lado, seguramente es el único momento que les voy a poder ver en todo el día, a otros igual ya no los vemos hasta el año que viene.

3, 2, 1 ¡SALIDA!

Puntual, de noche todavía y con el instinto de killer encabezo el grupo a sabiendas de que las primeras rampas, me pondrán en el sitio pero es la mejor forma de coger temperatura a la carrera, sin perder de vista a mi compañero vamos avanzando los primeros kilómetros de la salida.

Salida siempre complicada por la poca luz y los nervios de pillar la posición, pero una vez ya salimos a zona abierta y pistas anchas, es cuando comenzamos a pensar ya en lo que se nos viene encima. Como más arriba decía, da igual que sea un pequeño maratón de 40km que una prueba de 200km, desde la salida se va a mil y cuando vamos por el kilómetro 25, que las buenas sensaciones no son malas del todo, me avisan las patas de que comienzan a darme calambres, madre mía la que me espera.

Era cuestión de tiempo pero no pensaba que tan pronto me darían calambres, mientras afrontamos una de las primeras largas subidas de pista me colapso totalmente, casi sin tiempo de reaccionar me quedo totalmente bloqueado, imaginaros la situación,  km 30 de carrera y un tío bajado de la bici andando como Chiquito de la Calzada y arrastrando la bici a duras penas...

Mi compañero iba unos metros por delante, pero prefiero no avisarle para no hundirlo psicológicamente, mientras me van adelantando algunos corredores estupefactos al verme y reconocerme, y pensando a donde va este tío pero en breve, me consigo reponer y sorprendentemente vuelvo a coger ritmo, dejo atrás los calambres y no vuelven a aparecer en todo el día.

A partir de aquí y hasta el kilómetro 100 voy guiando y disfrutando de la carrera, según nuestras cuentas nos hemos posicionado entre la 3ª y 4ª pareja, estamos en zona podium pero David comienza a sufrir, nos encontramos por el km 80 y las sendas y pasos por ríos es sencillamente espectacular.

Por un momento me olvido que estoy compitiendo y que merece la pena disfrutar de estos lugares, por aquí el tiempo se paró hace siglos, mi compañero sigue sufriendo y nuestro ritmo no es tal alto como pretendíamos pero siempre atento a el, conseguimos llegar al ecuador de la prueba en el avituallamiento de Puertomingalvo.

Necesitábamos llegar a este punto, donde a los corredores les está preparado unos boles de pasta, melón y sandía fresca y mucho líquido que reponer, David se se zampa la pasta que parece "Triki" el monstruo de las galletas, se nota que ha llegado tocado y mientras yo, confundido por la euforia y las buenas sensaciones pensando que no se van a terminar, decido no comer mucho y con alguna fruta y Coca Cola volvemos a la carga, craso error... en unos minutos David pasa a ir de nuevo bien y yo, de nuevo sin querer darle pistas y disimular un poco comienzo a penar, y es cuando realmente me doy cuenta de la que se me viene encima.

Me esperan los 40km más desesperantes de mi vida, con un sol implacable y unas subidas que no tenían fin, de vez encuando y ya con síntomas evidentes de desesperación soltaba algún grito para descargarme tensión, menos mal que íbamos sólo y David se reía, necesitaba gritar, no era posible subir más.

Con un plato 32T y un piñón 46T, no era suficiente para ir de forma cómoda por estos caminos infernales con medias de más del 15%, o apretaba o ponía el pie en el suelo, por lo que siempre tenía que ir apretando.

Tras una subida de más de una hora y pensando que ya habíamos coronado, pues no... todavía había que subir más y no lo conseguía entender así que, otro grito.

De vez en cuando miraba hacia atrás, no venía nadie así que pensaba que a pesar de todo el ritmo no sería tan malo del todo pero a estas altura de carrera, ya he perdido la cuenta. Sinceramente, no se si vamos los terceros, cuartos o los que hacen 20 por equipos, la posición en la general no es que nos preocupe pero si que da ciertas pistas de como podemos ir.

Pero de repente y de la nada, aparecen tres o cuatro corredores que parece que van en moto, te pasan y no puedes ni seguir la rueda, es cuando ya te preocupa el ritmo, faltan más de 60km a meta y la llegada a Ludiente se hace eterna.

EL CEMENTERIO

Por fin llegamos a Ludiente, km 160 de carrera y sin lugar a dudas el punto que siempre más he temido a la prueba, pero este año es mi salvación. Es ahora cuando soy yo el monstruo de las galletas y los chavales del avituallamiento, el segundo más grande, yo creo que se asustan de la forma que zampaba con la vista perdida y casi sin masticar, me metía entre pecho y espalda el bol de pasta, bollos, Coca Cola fría y hasta sandía con piel, me daba igual, era mi momento avituallamiento.

Nos ponemos otra vez en marcha y la reposición de fuerzas es casi instantánea, de estar desesperado, con la vista nublada y físicamente ya con síntomas de destrucción, comienzo a ir con ganas y un ritmo que no recordaba, de hecho afronto las rampas de hormigón del temido cementerio de Ludiente, seguramente más rápido que cuando luchaba otras ediciones por la general de la carrera, teniendo que frenar el ritmo para que David pueda estar siempre conectado. Comenzamos a ir muy rápido y remontar poco a poco algunas posiciones.

Todavía nos queda alguna que otra larga subida, a estas alturas todo es mucho y a pesar de que la sensación de fuerza y velocidad la hemos recuperado, lo cierto es que en las largas subidas vuelvo a recordar los familiares de más de uno.

La última gran subida está terminando, David me dice que estamos a punto de llegar a la horchata, yo estoy pensando que ha perdido los papeles, que está delirando y que necesita llegar a meta... pero no, insiste que estamos llegando a la horchata y efectivamente, tras otra épica subida que me estaba de nuevo tocando las narices, nos encontramos en lo alto un tenderete con unos grifos de horchata.

No recuerdo una horchata tan buena, me meto dos vasos sin respirar, al lado y tumbado a la sombra de la carpa hay un corredor que no se las veces que me ha adelantado hoy. Está tan buena y nos entra tan bien que no se si estoy en la Gigante de Piedra o en la Heladería Ibense de la Glorieta de Elche. Vamos que casi me da por pedir la cuenta.

De aquí a meta vamos enchufados, es el mismo final que siempre ya que los del año pasado fueron un infierno, y los últimos 20 kilómetros los hacemos volando, también hacen las ganas de llegar. A falta de unos dos kilómetros a meta nos cogen dos o tres corredores, David me mira con cara seria pensando... "con lo que nos ha costado llegar aquí a mi no me adelanta nadie", el tío se pica y se pone a darles caza y adelantarlos, casi me descuelga y me hace aplicarme hasta la misma línea de meta prácticamente esprintando, ¡por fin cruzamos el arco de meta!.

Por muchos años que lleves compitiendo, cientos de pruebas y calamidades de todos los niveles, lo que se siente al terminar una prueba así no tiene comparación con nada, la satisfacción por haber cumplido con uno mismo y haber sobrevivido a la carrera, es inmensa.

Manolo Mallol y Óscar están siempre en meta recibiendo a los corredores, cuando nos confirman que hemos conseguido entrar en meta los terceros clasificados casi no me lo creo, me conformaba con un cuarto o quinto puesto, ya me parecía un buen premio pero de nuevo subir al podium y poder decicárselo a mi amigo y compañero como había prometido, no tenía precio.

Esta edición como el mismo año anterior, había colocado una nueva cubierta en la rueda trasera, con un par de nuevas recargas de Biking Pro Premium Sealant la bici funcionó a la perfección. Antes de la salida tenía que dar aire a la rueda ya que por la noche había perdido presión por el reciente cambio, pero durante las 13h de carrera tuve la sensación de ir siempre protegido.

Con muy poco tiempo de recuperar y de lavarnos un poco la cara, comenzaba la entrega de premios donde a parte de recoger nuestro trofeo, entregaba a los tres primeros clasificados tanto hombres como mujeres los premios que Biking Pro aportaba a la prueba.

En féminas Ariadna Ródenas volava hasta meta, la ilicitana del Elx-Enduro es una guerrera: actual líder del Open XCM y Open XCO de la Comunidad Valenciana, y recién proclamada Campeona España fémina Ultra resistencia en carretera. Le da igual ganar un rally xc o una ultra marathon, por cierto es usuaria de Biking Pro Tubeless.

Tras unos días de la carrera y tras comprobar que sin darse cuenta y sin nadie detectarlo, Ariadna vió en su GPS que no había realizado el recorrido completo así que se puso en contacto con la organziación, se decide cambiar el podium a posteriori en una acción poco usual, pero que devuelve los valores a este deporte que en realidad, nunca los había perdido.

Nos hemos encontrado un trazado impecablemente marcado y señalizado, casi imposible perderse en los 200km. Unos servicios y avituallamientos a la altura de las necesidades de cientos de ciclistas moribundos, y gente por todos lados animando y haciendo fotos.

Los pueblos perdidos por las montañas, siempre vigilados por el Penyagolosa cobran vida por un día esperando a que de nuevo un año más, la carrera vuelva a visitarles.

Lo de los primeros clasificados no es normal, Joseba Albizu revienta el crono en 10h 8min, casi me da vergüenza mirar las hojas de clasificación, no obstante el el Campeón de Europa Elite de la modalidad.

Llibert Mill sigue manteniendo un nivel más que alto para un corredor no muy acostumbrado a las citas oficiales, otro que entraba en meta en poco más de 10h 35min, y cerraba el podium de la general y Elite el castellonense Dani Milian, que era el gran favorito a ocupar ese puesto, los pronósticos era claros y se cumplieron.

Otro de los viejos amigos que no se cansan de sufrir es el incombustible y carismático Joseba León, que siendo un gran especialista en CicloX, enduro y descensos y Campeón Euskaki de todas las modalidades que puedan existir en el mundo de la bici... un año más venía a comprobar si Castellón se había aplanado, comprobó que no.

Joseba ya tiene Biking Pro Tubeless Premium Sealant

En chicas y tras la rectificación de Ariadna Ródenas quedaba así: Estefanía Gámez, Anna Bello y cerrando el podium Meritxell Henales del Bike Zona.

La Gigante de Piedra ha vuelto por sus fueros, a sido igual de apasionante que fulminante y poco más de 220 corredores ha sido capaz de terminar.

Un 50% de retirados dan cuenta de la dureza y épica de la prueba, pero por los comentarios y experiencias que se oyen en la trastienda volverán a intentarlo, es sin duda el referente.

Dedicado a ti, por hacerme sentir todo esto. 

 

Fotos:

Image Hunters

Toni Peña

Last Race Studio

Biking Pro Tubeless

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